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La Honda: dibujar el territorio que la ciudad se negó a ver

Una historia de mapeo comunitario, memoria y datos abiertos en las laderas de Medellín

Don Luis Ángel todavía recuerda el día en que llegó a esta montaña. Venía de Currulao, en el Urabá antioqueño, donde tenía finca, vacas, árboles frutales y una vida entera. El conflicto armado lo obligó a dejarlo todo un día de 1996. Como él, cientos de familias campesinas subieron a la parte más alta de la Comuna 3 huyendo de la violencia, y allí, en un filo de las montañas orientales de Medellín donde ni siquiera había camino, decidieron quedarse. «Aquí volvieron a pelechar las raíces de la vida», dice. Con picos, palas y sancocho comunitario, abrieron la primera trocha y levantaron las escaleras que hoy son la única forma de subir a La Honda.

«Aquí volvieron a pelechar las raíces de la vida»,

dice. Con picos, palas y sancocho comunitario, abrieron la primera trocha y levantaron las escaleras que hoy son la única forma de subir a La Honda.

Casi tres décadas después, La Honda sigue existiendo como existió siempre: por la fuerza de su comunidad. Pero durante todo ese tiempo, la ciudad se negó a verla. Sin reconocimiento oficial, sin legalización de predios, catalogada apenas como «asentamiento subnormal» y «zona de alto riesgo», La Honda ha sido un barrio que la cartografía municipal prefirió dejar en blanco. Y en las laderas de Medellín, no aparecer en el mapa tiene consecuencias que pueden costar vidas.

Un territorio construido a pulso, borrado del mapa

La Honda se ha construido de manera solidaria en la parte alta de la Comuna 3 (Manrique), en la zona nororiental de Medellín.

Está tan arriba que desde sus calles el centro de la ciudad parece una maqueta, y se llega por una carretera estrecha y destapada que serpentea hasta el filo de la montaña. Fundada hacia finales de los años noventa por familias desplazadas —en su mayoría del Urabá antioqueño, el Chocó y otros territorios golpeados por la guerra—, La Honda fue uno de los primeros asentamientos de desplazamiento forzado que se organizó de forma colectiva y logró resistir a su desarticulación como comunidad.

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Hoy el barrio reúne cerca de 3.500 habitantes que han levantado sus casas una a una, en convite, sobre una ladera de altas pendientes. Ese origen —tan digno como precario— dejó una herencia difícil: viviendas autoconstruidas en terrenos inestables, quebradas que bajan con fuerza cuando llueve, vías que se desmoronan con cada temporada de lluvias. En junio de 2024, un derrumbe sobre la vía principal dejó prácticamente incomunicados a La Honda y al barrio vecino La Cruz: los buses no podían pasar y los habitantes tenían que hacer trasbordo en mototaxi para llegar a sus casas. No fue la primera vez, ni sería la última.

El conocimiento sobre estos riesgos ha vivido siempre en la memoria de la gente: don Luis Ángel y los líderes que abrieron la trocha saben dónde la tierra se mueve, qué taludes ceden con el agua, cuáles caminos se vuelven trampas en invierno. Pero ese saber nunca había sido documentado, nunca había sido dato. Y sin datos abiertos, sin mapas, sin fotografía del territorio, las decisiones sobre prevención de desastres se tomaban desde lejos, sin conocer la realidad de quienes habitan la ladera.

Eso empezó a cambiar en junio de 2025, cuando el equipo de Minga Abierta subió a La Honda para caminar el barrio junto a sus líderes territoriales y hacer algo que nunca se había hecho: mapear La Honda desde adentro, con su propia gente.

El recorrido: cuando la comunidad dibuja su territorio

El mapeo de La Honda no fue un ejercicio técnico hecho desde un escritorio. Fue un recorrido a pie, montaña arriba, guiado por los líderes territoriales que conocen cada rincón del barrio. Durante la jornada de junio de 2025, el equipo de Minga Abierta caminó junto a la comunidad las calles empinadas, los callejones y las escaleras que los propios vecinos construyeron, registrando con herramientas de cartografía participativa y fotografía aérea lo que oficialmente no existía.

Casa por casa, el recorrido identificó y georreferenció 2.945 viviendas, cada una un punto en el mapa que antes era invisible. No eran solo edificaciones: eran hogares de familias que llevan décadas exigiendo el derecho a existir en la ciudad. Junto a ellas, el equipo mapeó 165 edificaciones del sector comercial e infraestructura pública —las tiendas de barrio, los pequeños negocios, los espacios institucionales que sostienen la vida cotidiana de La Honda y que dan cuenta de un territorio que, contra todo pronóstico, se ha ido consolidando como barrio.

El recorrido también documentó 5 espacios comunitarios, esos lugares donde La Honda se reconoce a sí misma: los puntos de encuentro donde se teje la organización comunitaria que ha sostenido al barrio desde su fundación, herederos de aquella tradición del convite con la que se abrió la primera trocha. Y a lo largo del camino se trazó 1 kilómetro de vías, esas calles y escaleras que la comunidad levantó con sus propias manos y que ahora, por fin, quedan registradas con precisión en un mapa abierto.

Pero el corazón del mapeo estuvo en la identificación de los riesgos. Con la memoria de los líderes y la lectura atenta del terreno aplicando el protocolo ChatMap, el recorrido permitió identificar 76 puntos de riesgo ante desastres: los taludes que ceden, las zonas donde la tierra se ha movido, los tramos de vía que se desmoronan, los puntos donde las quebradas amenazan con desbordarse. Cada uno quedó marcado, descrito y fotografiado. La memoria colectiva de tres décadas, finalmente, se convirtió en datos abiertos.

Datos, mapas y fotografía aérea al servicio de la vida

Todo lo que se produjo en aquel recorrido —los datos de mapeo, el mapa del barrio y la fotografía aérea del territorio— tiene un propósito claro: contribuir a la prevención de riesgos de desastres en La Honda. No se trata de dibujar por dibujar. Se trata de que un barrio históricamente ignorado por la planeación urbana tenga, por primera vez, información propia con la cual anticiparse a las emergencias que cada temporada de lluvias amenaza con desatar.

Los 76 puntos de riesgo identificados por la comunidad no son cifras abstractas: son un mapa vivo de las amenazas que enfrenta La Honda, construido por quienes las conocen de primera mano. Esa información, cruzada con la fotografía aérea del territorio, permite ver con claridad dónde están las zonas críticas, qué viviendas están más expuestas, por dónde deben trazarse las rutas seguras. Es la base para que la prevención deje de ser reactiva y se vuelva anticipatoria.

En una ciudad donde el Departamento Administrativo de Gestión del Riesgo de Desastres (DAGRD) ha llegado a monitorear más de treinta puntos críticos de deslizamiento con instrumentos de alta tecnología, y donde La Honda figura recurrentemente entre los sectores de alto riesgo, contar con datos generados por la propia comunidad cambia las reglas del juego. Ya no es la ciudad hablando sobre La Honda; es La Honda produciendo el conocimiento con el que quiere ser escuchada.

«Nosotros siempre supimos dónde estaban los peligros»,

cuentan los líderes que guiaron el recorrido.

«Lo que no teníamos era cómo demostrarlo, cómo ponerlo en un mapa que las instituciones respetaran. Ahora lo tenemos».

Mapear para existir, mapear para permanecer

La historia de La Honda es, en el fondo, una historia sobre el derecho a existir. Durante casi treinta años, este barrio construido por víctimas del desplazamiento forzado ha librado una lucha doble: contra las amenazas del territorio y contra la invisibilidad institucional. Sus habitantes han reclamado la legalización de sus predios no solo como un trámite, sino como una forma de reparación colectiva por todo lo que perdieron antes y después de llegar a la ciudad.

En ese contexto, mapear La Honda es un acto profundamente político. Cada una de las 2.945 viviendas registradas es una prueba de permanencia. Cada uno de los 5 espacios comunitarios es evidencia de una organización que se niega a desaparecer. Cada uno de los 76 puntos de riesgo documentados es un argumento para exigir inversión, atención y reconocimiento. Los datos abiertos se convierten así en una herramienta de dignidad: el barrio que la ciudad quiso dejar en blanco ahora se dibuja a sí mismo, con precisión, con nombre propio, con memoria.

El mapa de La Honda no reemplaza las luchas históricas de su comunidad; las fortalece. Se suma a esa larga tradición de convites, de trochas abiertas a pulso, de escaleras construidas entre todos, de agua traída desde las quebradas cuando el Estado no llegaba. Es una nueva forma de trabajar en minga: esta vez, para producir el conocimiento con el que La Honda quiere defender su territorio y su vida.

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Mapear La Pacha en La Honda

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Mapear La Pacha en La Honda

Datos abiertos de La Honda en Minga Abierta

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Bibliografía y fuentes consultadas

  • Aristizábal Botero, C. A., Cárdenas Avendaño, Ó. M., & Rengifo González, C. J. (2018). Desplazamiento, trayectorias y poblamiento urbano. El caso de la Comuna 3 Manrique, Medellín, 1970-2010. Estudios Políticos, Universidad de Antioquia.
  • Asolavidi, Asafadesfel, Mujeres Mándala, Colectivo Audiovisual Señales de Humo, Colectivo de Memoria Histórica Raíces, Biblioteca Comunitaria Sueños de Papel, Casa de Encuentros Luis Ángel García & Cuasiparroquia de La Honda San Lorenzo Mártir. (2020). El Vuelo de las Mariposas. Informe de Memoria Histórica.
  • Cervantes Martínez, S. (2022). El desplazamiento forzado en Colombia: las vivencias de la comunidad del barrio La Honda – Medellín. Construcción de su derecho a la ciudad y lucha por la memoria histórica. Revista Indisciplinas, 7(14), 13–38.
    https://doi.org/10.24142/indis.v7n14a1
  • El Colombiano. (12 de junio de 2024). Les toca hacer trasbordo en mototaxi para llegar a la casa: derrumbe tiene «aislado» barrio de Medellín.
    https://www.elcolombiano.com/medellin/derrumbe-en-via-la-honda-manrique-en-medellin-BF24742065
  • El Tiempo. (7 de agosto de 2015). La Honda, barrio de Medellín que pide servicios públicos hace 18 años. https://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-16203299
  • El Tiempo. (8 de abril de 2026). Medellín blinda sus laderas: Dagrd activó monitoreo con 110 instrumentos de alta tecnología en 31 puntos críticos para prevenir desastres.
  • González, S. (2008). Campesinos desplazados en la ciudad. Estrategias de participación y acción colectiva: estudio de caso asentamiento La Honda [Tesis de pregrado, Universidad de Antioquia].
  • Hacemos Memoria. (8 de noviembre de 2016). La ladera le pide reconocimiento a la ciudad.
    https://hacemosmemoria.org/2016/11/08/la-ladera-le-pide-reconocimiento-la-ciudad/
  • Hacemos Memoria. (31 de octubre de 2018). La Honda: aquí llegamos, aquí nos quedamos.
    https://hacemosmemoria.org/2018/10/31/la-honda-medellin/
  • Mesa Interbarrial de Desconectados. (2012). Diagnóstico Comunitario Alternativo: comunidades de los barrios La Cruz y La Honda, Comuna 3 de Medellín.
  • Sextante Digital. (5 de enero de 2026). Acueductos no convencionales: respuesta comunitaria ante la ausencia del Estado. Universidad Católica Luis Amigó.
  • Sistema de Información para la Gestión del Riesgo de Desastres de Medellín (SIRMED). Departamento Administrativo de Gestión del Riesgo de Desastres (DAGRD), Distrito de Medellín.
    https://www.medellin.gov.co/sirmed/